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Así lo ha anunciado la alcaldesa durante el Pleno del Ayuntamiento en respuesta a una pregunta del portavoz socialista, Jaime Lissavetzky, sobre la posibilidad de que en 2012 se lleven a cabo nuevos recortes.
Botella ha señalado que esta semana "cobrarán todos los proveedores" por un importe de mil millones de euros, una medida que "será muy positiva para las empresas y el conjunto de la economía" de la ciudad.
Jaime Lissavetzky, en su intervención, ha replicado a Botella que lo que provoca desaceleración económica es que el Ayuntamiento deba todo ese dinero a los proveedores por su "mala gestión", y ha pedido a la alcaldesa que garantice que no habrá nuevos recortes y ajustes en 2012.
"Lo fácil sería contestar sí, pero sería muy poco responsable. Lo que responsable, lo que dicta el sentido común, es decir las cosas como son", ha respondido la alcaldesa, que ha insistido en que el Ayuntamiento está totalmente comprometido con los objetivos de estabilidad presupuestaria y de estabilidad financiera de la ciudad y del Estado.
Por eso, ha continuado, se hará "todo lo que se tenga que hacer para cumplir el plan ajuste" aprobado por el Ministerio de Hacienda.
Botella ha recordado a Lissavezky que en otros momentos el Ayuntamiento de Madrid destinó más dinero que ahora al pago de intereses de la deuda, y ha puesto como ejemplo que cuando Enrique Tierno Galván fue alcalde el Consistorio destinaba 7 de cada 100 euros al pago de deuda, y en 1993 se llegó a 13 de cada 100 euros.
Aún así, ha dicho Botella, el Ayuntamiento "siempre ha cumplido sus compromisos".
"A este Ayuntamiento se le puede acusar de muchas cosas, pero no de improvisación", ha respondido a Lissavetzky, al que ha recordado que desde 2008 el Ayuntamiento ha venido reduciendo su presupuesto y que cuando su equipo de Gobierno presentó ante el Ministerio de Hacienda su plan de ajuste "fue el primero que se aprobó".
Jaime Lissavetzky, por su parte, ha criticado que desde diciembre se haya aprobado un presupuesto municipal, un posterior plan económico-financiero, y después un plan de ajuste, todo ello basado en "escenarios que no eran reales", y que se ha traducido en recortes por importe de 160 millones, que "han afectado a las prestaciones sociales".
Por eso, ha dicho el portavoz socialista, su grupo tiene "serias dudas" de que ahora se puedan recaudar los ingresos previstos en el último de los planes, y ha pedido a Botella que garantice que no habrá más recortes.
De acuerdo con sus cálculos, entre deudas pendientes del Ayuntamiento y dinero que se dejará de ingresar habrá unos 400 millones de euros menos, y si lo que se pretende es alcanzar el déficit cero la fórmula solo puede pasar por más "recortes sociales".
Lissavetzky ha lamentado el "desgobierno" que hay en una ciudad que, hace que cada hora los madrileños gasten 120.000 euros, o que 2011 se cerrara con un déficit de 597 millones cuando estaba previsto un superávit de 145.
"No sólo es el endeudamiento, es la improvisación: dos planes en cinco meses, ha batido usted el récord de Alberto Ruiz-Gallardón, que hizo cuatro en ocho años", ha recriminado el portavoz socialista, que ha concluido que Madrid "se merece, exige y necesita otra manera de gestionar y otro modelo de funcionamiento. Aquí están faltando ideas y está sobrando mucho pensamiento único".